Los cambios de nombre de las calles de la ciudad (2ª parte)

Con la llegada de la Segunda República se volvieron a cambiar un buen número de nombres de calles y plazas, especialmente las más importantes. Así, el 18 de julio de 1931 se acordó que la plaza de la Constitución, antigua plaza del Mercado o plaza Mayor, pasase a denominarse plaza de la República. La calle Mayor se cambió a calle de Pablo Iglesias, la calle de Escoriaza quedó como calle del 14 de abril, la calle San Roque pasó a calle de la Libertad, la plaza de Juan Bautista Tejada se renombró como plaza de Galán y García Hernández, y la plazuela de San Francisco se convirtió en plaza de los Sargentos de Numancia. Se aprobó además que el cambio de nombre de esta última se hiciera el 12 de agosto, día en el que fueron fusilados los cuatro sargentos del regimiento sublevado el 8 de agosto de 1883 que se habían mantenido firmes en sus ideales republicanos.

El asunto del cambio de denominación no fue pacífico y el 29 de marzo de 1935, según petición de José María Aguilar y otros vecinos, se decidió que las calles de San Roque y Mayor conservaran sus antiguas nomenclaturas. La modificación era posible por haber cambiado el color político del ayuntamiento tras las últimas elecciones municipales, gobernando ahora los partidos de derechas. Sin embargo el 22 de febrero de 1936 volvieron a denominarse calle de la Libertad y calle de Pablo Iglesias al retornar las izquierdas al consistorio.

El inicio del franquismo supuso una nueva modificación en el callejero de la ciudad, aprobándose el 21 de agosto de 1936 numerosos cambios. Recuperaron su anterior denominación las calles Mayor, Beato Jerónimo Hermosilla, que con la República había pasado a ser La Puebla, San Roque, plaza de San Francisco y plaza de Juan Bautista Tejada. Por su parte la calle Nueva, 14 de abril y la plaza de la República se convirtieron en calle Navarra –en recuerdo de las tropas carlistas navarras que llegaron a la ciudad al comienzo de la guerra-, calle de Calvo Sotelo y plaza de España. Por su parte la travesía que comunicaba la calle Mayor con la plaza de España pasaba a denominarse calle de Sanjurjo. El 2 de septiembre de 1936 se aprobaron nuevas modificaciones. Se nombró calle de José Antonio Primo de Rivera a la que discurría entre la calle de Miguel Villanueva y la plaza de Juan Bautista Tejada, conocida hasta entonces como travesía de la Alameda. También se designó como avenida de la Virgen del Pilar el tramo comprendido entre la plaza de San Francisco y el puente sobre el río Oja. Al año siguiente, el 2 de julio de 1937, el alcalde de la ciudad proponía que “…en atención a las trágicas circunstancias en que tuvo lugar la muerte del invicto caudillo General Mola, sin conseguir ver coronada su empresa en la toma de Bilbao, por el preparada…” se le dedicara la calle de Miguel Villanueva. También se otorgaba a Zumalacárregui el nombre de la calle Mayor, que por tanto apenas mantuvo un año su histórico nombre. La justificación señalaba al general carlista “…como predecesor de Mola en la anterior guerra y sitio de Bilbao…”. En la ciudad aún existía un numeroso e influyente grupo carlista, mayoritario entre los miembros de la corporación.

En la misma sesión se acordó llamar a la prolongación de la calle Mayor que se dirigía hacia la estación de ferrocarril, avenida de los Mártires de la Tradición, hoy calle Doce de mayo. Finalmente el 14 de julio de 1937 el Espolón pasaba a ser avenida del Generalísimo Francisco Franco. En Logroño se le había asignado la antigua avenida General Espartero el 13 de febrero de ese mismo año.

Los cambios franquistas más urgentes concluyeron entonces, sin embargo unos años después se continuó con la modificación de alguna de las calles y plazas calceatenses. En concreto, el 10 de noviembre de 1949 la ciudad volvía a acordarse del Beato Jerónimo Hermosilla, al que ya se le había asignado el nombre de una calle en el barrio de la Puebla, pues añadía el mismo nombre a toda la amplia plaza que había nacido tras la retirada de la vieja plaza de los Cochinos. Fue tras su reurbanización completa, momento en el que se construyeron los famosos Jardines. También se decidió entonces agradecer a Alberto Etchegoyen y a Ramón Salazar “… sus cuantiosos legados en beneficio del Hospital del Santo y escuelas de esta ciudad…” mediante la asignación de sus nombres a sendas calles. Como calle de Ramón Salazar se nombró a una de las que partían de esa misma plaza del Beato Jerónimo Hermosilla en dirección sur y paralela a la carretera de Ezcaray. Ramón Salazar, natural de la ciudad, había sido médico municipal de Bilbao. A Alberto Etchegoyen se le adjudicó la calle abierta frente al quiosco de la música, la cual unía la calle General Mola y el Espolón. También se acordó en ese momento dar el nombre de una calle a Alfonso Peña, ministro de Obras Públicas. Fue la entonces conocida como carretera de Ezcaray. Se hizo como “…reconocimiento a las mejoras que, merced a su auxilio y ayuda, se han llevado a efecto en esta misma ciudad…”.

Medio año después continuaron las redenominaciones de calles. El 20 de abril de 1950 se decidió que sor María de Leiva pasase a denominar el tramo comprendido entre el inicio de la calle General Mola, hoy Pinar, y el de Zumalacárregui, hoy calle Mayor, entendiendo que “…este cambio no redunda en menos cabo de los motivos que en su tiempo justificaron la dedicación a Sor María de Leiva de la calle que hasta ahora tenía asignada…”. La anterior calle de sor María de Leiva pasaba ahora a denominarse avenida de los Cuerpos de Obras Públicas.

Para dar mayor realce a los actos de colocación de la nueva placa de esta avenida se pidió que los Ministros de Obras Públicas, Alfonso Peña Boeuf, y del Aire, Eduardo González Gallarza, estuvieran presentes en el acto, el cual estaba previsto para los días 11 o 12 de mayo de 1950, aprovechando la festividad del santo patrón. No obstante, en la reunión del ayuntamiento del 8 de mayo se manifestaba su pesar porque ninguna de las dos personalidades podía acudir a los actos esos días, deseando al mismo tiempo colocar las placas de las calles Alfonso Peña, Ramón Salazar y Alberto Etchegoyen. Por todo ello se acordaba insistir en la presencia del Ministro de Obras Públicas para el día 13 y “…celebrar el acto con toda solemnidad…”.

Tras la llegada de la democracia aún pasaron unos años hasta la recuperación de alguno de los tradicionales nombres de las calles calceatenses. Fue en 1991, siendo alcalde Javier Ruiz Aznárez, cuando la calle Zumalacárregui volvió a ser la calle Mayor, la calle General Mola recuperó su viejo nombre medieval de calle Pinar, la calle de José Antonio Primo de Rivera pasó a su tradicional denominación de calle de la Alameda, y la plaza de Juan Bautista Tejada volvió a llamarse de la Alameda. Por su parte fueron sustituidos otros nombres asignados durante el régimen anterior. Así, la calle Calvo Sotelo pasó a ser calle Alcalde Rodolfo Varona en 1990, la calle Sanjurjo fue sustituida por la calle Santo Domingo de Silos y la calle Mártires de la tradición se cambió por calle Doce de mayo.

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