Toros en la fiesta de la Virgen de las Nieves

Toros en la fiesta de la Virgen de las Nieves

Santo Domingo de la Calzada celebra cada 5 de agosto la fiesta de la Virgen de las Nieves, advocación que en otras localidades como Vitoria es conocida como la Virgen Blanca. En nuestra ciudad, desde hace bastantes años, a esta fiesta se la viene denominando de forma impropia como de la Virgen de la Plaza, otorgándole incorrectamente a dicha virgen el patronazgo de la ciudad. La confusión terminológica tiene una clara explicación y es que la ermita de la Plaza o de La Antigua fue la sede de la cofradía de Nuestra Señora de las Nieves, una de las más importantes de la ciudad, es decir, el lugar donde celebraba sus reuniones y cabildos. La imagen situada en la fachada de este templo, de finales del siglo XV, y cuyo original restaurado está en la catedral, tenía hasta su limpieza una policromía que recordaba esa advocación mariana al estar pintada en tonos de blanco y azul.

La cofradía de Nuestra Señora de las Nieves está documentada ya en el siglo XVI y ejemplo de su tradicional vinculación con ese pequeño templo son las obras que costeó en el siglo XVIII. En 1710 la cofradía tomaba la decisión de afrontar su arreglo por encontrarse en estado ruinoso. Como consecuencia de esta intervención se levantó la actual fachada con su espadaña. Quizás fue entonces cuando dicha cofradía colocó su Virgen Blanca en la hornacina que se hizo entonces y que está situada sobre la puerta de acceso.

Las fiestas celebradas en honor de la Virgen de las Nieves siempre tuvieron gran popularidad en la ciudad. Una de las circunstancias que lo explica es la benignidad de la meteorología en esos primeros días de agosto. Ello hacía que fuesen propicias para la participación de la ciudadanía. Así, cada 5 de agosto y hasta principios del siglo XIX, la ciudad preparaba su plaza de toros y celebraba unos multitudinarios festejos taurinos. Nuestra ciudad no era ni mucho menos ajena a este tipo de espectáculos, los cuales servían para celebrar muchos acontecimientos ya fuesen civiles o religiosos, y hasta para recaudar fondos con distintos fines.

En la actualidad desconocemos desde cuando se venía celebrando la fiesta taurina del 5 de agosto, si bien las referencias de finales del siglo XVIII ofrecen algunas notas de interés. Gracias a la documentación de esos años sabemos por ejemplo que las aldeas de la ciudad, o sea Corporales, Gallinero y Manzanares, tenían la costumbre inmemorial de conducir ese día unos novillos y vacas a nuestra ciudad para diversión del pueblo calceatense, acto que sin duda sería muy vistoso. No debemos pensar en corridas de muerte con toreo a pie, reservadas para plazas de mayor importancia y desarrolladas con esquemas distintos a los actuales, sino en divertimentos más próximos a los encierros con pases y carreras.

Al parecer la afición a los toros en la ciudad era muy grande y la fiesta taurina de las Nieves estaba muy arraigada, pues por ejemplo la Guerra de la Independencia, que logró suspenderla, no consiguió dar con ella. En 1814, una vez concluida la contienda bélica, se reanudó, si bien a partir de entonces se trasladó del 5 de agosto al día de Gracias, que hasta principios del siglo XX se celebró el domingo de septiembre más cercano a la conclusión de las labores agrícolas.
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(Fuentes: Archivo Municipal de Santo Domingo de la Calzada, libros de actas de 1795, 1794 y 1814. La fotografía, fechada alrededor de 1900, procede del fondo de Hipólito Casas, depositado en el Monasterio de Valvanera, y en ella se aprecia el montaje de la antigua plaza de toros).

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