Sociedades y agrupaciones calceatenses de principios del siglo XX

Sociedades y agrupaciones calceatenses de principios del siglo XX

Durante las tres primeras décadas del siglo XX, surgieron en Santo Domingo de la Calzada un buen número de agrupaciones y sociedades de la más diversa índole, las cuales dieron respuesta a las necesidades sociales del momento. Unas fueron políticas, otras obreras, pero también las hubo lúdicas, culturales y deportivas.

Ahora se dejarán aparte los partidos políticos, que ya se afrontarán en otro momento, y nos referiremos al resto de colectivos.

En enero de 1907 nacía por ejemplo el Círculo Católico de Obreros, entidad promovida por el cabildo catedralicio. El abad convocó entonces a la ciudadanía en el convento de los Claretianos, acudiendo cerca de cuatrocientas personas. El apoyo fue inmediato y de todas las instituciones locales. La primera junta la compusieron el abad de la catedral, el alcalde, el primer teniente de alcalde, el párroco, y los señores Pantaleón Ruiz de la Cuesta, Manuel Poves, Francisco Ferrer y Arturo de Felipe. Su constitución oficial se produciría el 10 de marzo de ese mismo año. Entre sus objetivos estaba conseguir que los obreros recibiesen durante sus enfermedades una cuota diaria, para lo cual los socios debían pagar previamente una cantidad mensual que crease un fondo. Su sede estuvo situada muchos años en la actual calle Pinar.

La ciudad también tenía su Casa del Pueblo, adscrita a la Unión General de Trabajadores. En 1920 ya contaba con una sede en Santo Domingo de la Calzada y en ella se reunía la clase obrera local no afiliada al Círculo Católico. Sus fines eran similares a éste, sumándose su firme defensa de derechos hoy consolidados como el de huelga o el de un salario digno.

En 1908 existía un Círculo Republicano que organizaba conferencias no sólo políticas, el cual sería refundado en marzo de 1930 como Ateneo Republicano Calceatense con 95 socios fundadores. Se trataba de una sociedad política y de debate, pero también cultural.

Otro arraigado círculo político de estos primeros años del siglo XX fue el Círculo Jaimista o Círculo Tradicionalista, de ideología carlista. Inició su actividad a finales de 1910 en una sede situada en la Travesía de la Cruz número 16.

El 1 de julio de 1926 nacía la Comunidad de Labradores. Su fin era defender los derechos de este gremio. Comenzó con 85 socios y organizó un servicio de guardas de campo y conservación de caminos. También pretendieron organizarse para vender el producto directamente al consumidor, aumentando con ello el beneficio al evitar la intermediación. En 1927 la Junta estaba formada por Aquilino Arenas como presidente, Victoriano Ortúzar, Alberto Metola y otros cinco vocales.

Aparte de estas sociedades obreras y políticas, se fundaron otras culturales y deportivas. A principios de diciembre de 1913 nacía la llamada Asociación para el Fomento de la cultura popular. Para ello se reunieron “distinguidos calceatenses y convecinos” para crear una junta de quince miembros que se subdividiría en comisiones.

A principios de siglo eran los deportes de la caza y la pelota los más populares en la ciudad. En cuanto al primero era practicado por la élite local, a la que se sumaban un buen número de vascos de alta posición social que venían a la ciudad durante unos cuantos días en verano. Con el fin de regular un deporte que cada vez se iba haciendo más popular, en junio de 1915 los cazadores fundaban La Venatoria Calceatense. Su finalidad era vigilar la caza y hacer cumplir la ley, sobre todo en tiempo de veda, persiguiendo la caza furtiva. En ese momento la ciudad tenía unas setenta licencias de caza. El primer presidente fue el abogado y político local Alejandro Gallego Benito, el vicepresidente Salvador Velasco, el tesorero Telmo Poves, el secretario José Alonso López y los vocales Ángel Maiso y Honorato Vargas.

A consecuencia del auge que iban adquiriendo en España los modernos deportes como el fútbol, el 22 de junio de 1923 se constituía el equipo de fútbol La Calzada, F.C., que comenzaría a jugar contra equipos de Haro y Logroño en unas eras situadas junto al rollo jurisdiccional.

Unos años después, en marzo de 1926, nacía la Coral Calceatense de la mano del sacerdote José Escribano.

Dentro de las sociedades lúdicas, las más importantes fueron La Riojana y el Casino Calceatense. La primera tuvo gran éxito durante su trayectoria. Comenzó su actividad a principios de 1919, perdurando hasta los años 60. Se creó para ofrecer bailes a la ciudadanía en general, especialmente en días festivos. Su salón estuvo ubicado en la calle Isidoro Salas.

En cuanto al Casino Calceatense, se tiene noticia de su existencia en la década de 1880, si bien su primera época cesó en 1913. En 1920 sería refundado por socios del anterior, siguiendo hasta la actualidad. En sus inicios fue una sociedad elitista que reunía a la burguesía local alrededor de la tertulia, el juego de naipes y el baile en los días de fiesta.

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