Las antiguas ermitas de la ciudad

Las antiguas ermitas de la ciudad

La ciudad calceatense llegó a tener a lo largo de su jurisdicción más de veinte ermitas, la mayoría de las cuales están ya desaparecidas. Gracias a la documentación existente y a otras fuentes topográficas y orales se conocen sus advocaciones y hasta su ubicación. En concreto las ermitas que tuvo la ciudad fueron: San Emeterio, Santa Eugenia de Ayuela, Santiago de Ayuela, Santa María de Ayuela o del Campo, Los Mártires (San Cosme y San Damián), Santa Cristina, San Andrés de Pino, Nuestra Señora de Valvanera, Santa Bárbara, San Sebastián, Santa Eufemia, San Martín de Sonsoto, San Roque, San Lázaro, San Hipólito, Santa Catalina, Santa Cecilia, Santa María del Olmo, San Cidrián y San Pedro.

En la actualidad aún se mantienen en pie otras cuatro: la de Nuestra Señora de las Abejas, la del Puente (bajo la advocación de Santo Domingo de la Calzada y antiguamente dedicada a la Virgen), la de la Mesa del Santo y la de Nuestra Señora de la Plaza.

La presencia de tantas ermitas se debió a varias razones. Así, las ermitas de San Emeterio o San Medel, Santa Eugenia, San Andrés y San Martín fueron las antiguas parroquias de las poblaciones de San Medel, Ayuela, Pino y Sonsoto. Sus templos pasaron a ser ermitas de la ciudad en el momento en el que esos lugares se despoblaron. En el caso de las tres últimas localidades ocurrió en la primera mitad del siglo XIV. Además, varias de estas poblaciones tenían en aquel tiempo sus propias ermitas, como por ejemplo Ayuela, que contó con dos ermitas, la de Santiago y la de Santa María del Campo; Pino, que poseía la de Nuestra Señora de Valvanera; y Sonsoto, a la que perteneció la de Santa María del Olmo y la de Santa María de Sonsoto, actualmente Nuestra Señora de las Abejas.

La gran mayoría de estos pequeños templos se encontraban alejados de la ciudad, sin embargo hubo cuatro que se podrían calificar como urbanas o semiurbanas, pues estuvieron en el casco urbano o muy próximos a él. Se trata de las antiguas ermitas de San Lázaro, San Roque, Nuestra Señora del Puente y San Sebastián.

La primera se ubicó en la salida hacia Logroño y estuvo en pie hasta mediados del siglo XIX. Se desconoce su tipología, si bien es heredera de un antiguo lazareto que está documentado a principios del siglo XIII.

La de San Roque estuvo en la calle de su nombre y fue edificada a principios del siglo XVII como ofrenda del ayuntamiento a este santo ante la epidemia de peste del verano de 1599. Fue de pequeñas dimensiones y desapareció como tal en 1796 al convertirse en escuela de primeras letras.

La primera noticia de la ermita de Nuestra Señora del Puente es de 1486. Tras varias reconstrucciones fue definitivamente derribada en 1906 por una gran riada que destrozó la parte del puente en la cual se erigía. Fue reconstruida en 1920, pero esta vez se dedicó a Santo Domingo de la Calzada.

Finalmente la de San Sebastián, que estaba situada una vez pasado el puente sobre el Oja en dirección a Burgos y al pie del Camino de Santiago, fue construida a finales del siglo XV, siendo costeada por el canónigo Pedro Sánchez de Villar. A principios del siglo XIX estaba en estado de ruina, por lo que en 1805 fue demolida para aprovechar sus piedras en la construcción del cementerio de Margubete.

Muchas de estas ermitas tuvieron sus propias cofradías, las cuales se encargaban de mantener el edificio, el culto al santo, santa o virgen correspondiente, y administrar los bienes y fincas adscritos a ellas. La gran mayoría desaparecieron con sus ermitas.

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