La sociedad recreativa «La Riojana»

La sociedad recreativa «La Riojana»

El 18 de enero de 1919 nacía en Santo Domingo de la Calzada la sociedad “La Riojana”, entidad recreativa sin ánimo de lucro cuya finalidad, según el artículo 1º de su reglamento, era “organizar periódicamente bailes en el salón de su círculo”. Su sede estaba ubicada en el número 52 de la entonces calle del Medio, hoy Isidoro Salas. En definitiva, se trataba de una sociedad lúdica compuesta por socios que debían abonar seis pesetas al ingresar y dos mensualmente, lo que les daba derecho a entrar y disfrutar del baile. Por supuesto los socios eran varones, siendo libre la entrada para las mujeres. El local se convertía así en lugar propicio para el flirteo y la diversión juvenil.

Como se ha señalado, el objeto de “La Riojana” era celebrar bailes, por lo que estos estaban especialmente regulados. En el momento de su fundación se organizaban únicamente los domingos de cuatro a ocho, si bien se dejaba abierta la posibilidad a organizarlos otros días si la junta lo estimaba apropiado. En el local debía mantenerse “la compostura” de acuerdo con «la buena educación y costumbre”, de todo lo cual velaban el presidente y los vocales. El primer presidente fue Luis Abeytua, el vicepresidente Honorato Moneo, el secretario José María Caño, el tesorero Adolfo Aransay y los vocales Máximo Valderrama, Aurelio Valgañón, Manuel Angulo y Amado Elizondo.

Su éxito fue rotundo, y ya en 1925 había baile todos los días, lo que no gustaba demasiado a las autoridades locales. Aprovechando una trifulca entre socios, el 30 de diciembre de ese año el alcalde, Julián Poves, remitía un escrito al Gobernador Civil poniendo de manifiesto que “se trata de un baile que según noticias es una indecentada y se toman el lujo de tener todos los días baile”. Ante esto, y velando por el orden y la moralidad, había prohibido la celebración diaria de bailes, ciñéndose éstos a los días festivos y algún otro que creía conveniente la autoridad. Unos días después, el 3 de enero de 1926, y con la presencia del mismo alcalde, se elegía una nueva junta directiva, quizás más “decente” que la del año anterior, formada por Ricardo Azofra como presidente, Jerónimo Montoya como vicepresidente, Jerónimo Zárate como secretario, Emilio Gil como tesorero, José Lollano como contador y Alberto Sáez, Francisco Velasco, Fernando Espiga y José Capellán como vocales.

En el año 1936 la sociedad contaba con nada menos que 193 socios, si bien en 1941 habían bajado a 172. Finalmente a comienzos de la década de 1960 quedó disuelta. La juventud calceatense empezaba a divertirse de manera muy distinta, comenzando a tener éxito las nuevas discotecas. En la ciudad pronto se inaugurarían el “Vázquez”, “El Gallo Blanco” y ya en 1970, el “Pinocchio”. También ayudó a su desaparición el éxito del salón de baile del «Casino Calceatense», el cual había ido perdiendo su inicial carácter elitista.

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