La Cuesta de San Medel

La Cuesta de San Medel

En medio de la llanura que se extiende desde Santo Domingo de la Calzada hacia Castañares se eleva la Cuesta de San Medel. En la actualidad es conocida de manera incorrecta como Cuesta de San Miguel, siendo esta denominación fruto de la corrupción lingüística del primer nombre.

En este pequeño cerro se asentó en época altomedieval un antiguo castro que dominaba la actual zona calceatense. Su posición fue estratégica y bien protegida, pues por sus lados sur y oeste tiene unas faldas escarpadas que supusieron en aquel tiempo una defensa natural. El lado este también tuvo una orografía más pronunciada que dificultaba su acceso, si bien la actual roturación de la tierra la suavizó. A sus pies se encuentra el cauce del río Oja, lo que facilitaba el imprescindible recurso acuífero.

José González de Tejada, en su obra Historia de Santo Domingo de la Calzada, Abraham de La Rioja, escrita en 1702, denominó a este lugar como Castillo de San Medel, incidiendo con ello en su antigua función defensiva, e indicando que Santo Domingo se asentó en su término ya despoblado.

La primera referencia documental sobre el lugar es de 1137. Dos décadas después, en 1158, aparece en el Cartulario de la catedral de Santo Domingo de la Calzada una mención a la serna de “Sancto Mederi”.

En el lugar parece que hubo una iglesia dedicada a San Emeterio, que es de donde procede el topónimo de San Medel. Sin embargo no hay demasiadas noticias sobre este templo. La primera es tardía y se encuentra en el testamento de Asensio Martínez de Castro, de 1491, por el cual éste mandaba que se entregase a la ermita de San Mederi una libra de aceite para su iluminación. La segunda es de 1496, en la que se hace referencia a una pieza propiedad de esta misma iglesia. Ambas citas nos informan de que la antigua iglesia del lugar estaba en uso a finales de la época medieval.

La existencia de esta advocación en este entorno altorriojano es muy interesante, pues es conocido el origen calagurritano de los mártires San Emeterio y San Celedonio. Todo parece indicar que su devoción se fue extendiendo en la Edad Media hacia la zona oeste de la diócesis. La presencia en este lugar de una iglesia bajo la protección de San Emeterio no es por tanto extraña, pues la diócesis de Calahorra llegaba en el siglo V hasta estas tierras.

(La fotografía es de José Antonio López Hueto para el libro La historia oculta. Antiguas ermitas y viejos lugares de Santo Domingo de la Calzada, en prensa)

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