La ciudad vista por un viajero del siglo XVI

La ciudad vista por un viajero del siglo XVI

Entre el 3 y el 6 de octubre de 1592 permanecía en Santo Domingo de la Calzada el rey Felipe II. Venía de tierras burgalesas y se dirigía hacia Tarazona. Su periplo fue descrito por el cronista Henry Cock. A continuación se reproduce el interesante texto referido a la ciudad calceatense.

“… y de allí [Grañón] una legua vino Su Majestad hacer entrada pública en Santo Domingo de la Calzada, y fue recibido por el obispo y clerecía y el ayuntamiento de la ciudad, y posó en el palacio episcopal que está a las espaldas de la iglesia catedral, donde se detuvo Su Majestad, desde sábado a tres [de octubre], hasta martes a medio día. La compañía se volvió atrás en la villa de Grañón, que es una legua de tierra llana, y allí quedo hasta que el martes salió con Su Majestad.

Santo Domingo de la Calzada, ciudad pequeña de hasta mil vecinos, poco más o menos, tiene su asiento en la ribera oriental del río Oja, donde esta comarca tomó el nombre y se dice la Rioja, el cual río corre hacia el Ebro y se desagua en el Tirón y más abajo ambos en el Ebro. Pásase a la entrada un puente de piedra de 23 arcos, y aunque el riochuelo casi el más tiempo está seco, bien de cuando en cuando con tanta furia de las sierras comarcanas, donde nace, que es bien menester la puente. En toda la ciudad no hay más que sola una iglesia, la cual es catedral aneja con la de Calahorra, aunque es título por sí y es parroquia juntamente. En ella se guarda el cuerpo de Santo Domingo, de que tiene el nombre, que fue un pelegrino e hizo en esta comarca muchas buenas obras de aderezar caminos y puentes para que los peregrinos, que iban en romería a Santiago, no hallasen estorbo. También se conserva en dicha iglesia la casta de un gallo y gallina, que por milagro volaron de un asador, estándose asando, que son blancos como nieve, y se da a los pasajeros que pasan la pluma en memoria de este suceso cuya historia es esta. Unos pelegrinos alemanes, madre e hijo, iban a Santiago de Galicia, y hallándose aquí, posaron en un mesón, cuyo mesonero tenía una hija, que se enamoró del hijo de estos pelegrinos. Al cual solicitó tuviese acceso con ella, y lo rehusó el mozo. La moza, viéndose despreciada, volvió el amor en ira y enemistad y tomó una taza de plata de casa de su padre y secretamente la mete en las alforjas del mozo, y cuando hubieron salido fuera de la ciudad, envió la justicia tras ellos, diciendo que les habían hurtado una taza de plata. Visitadas las alforjas, la hallaron en las del inocente mancebo. El cual preso y convencido manifiestamente del delito, fue por el corregidor mandado ahorcar, yendo sus padres adelante en su romería. La cual cumplida, volvieron por el mismo camino hasta la ciudad y no quisieron pasar de ella sin ver primero a su hijo puesto en la horca, y como vinieron debajo de ella, lo hallaron sano y vivo, diciendo que el Señor Santiago, cuyo devoto era, le había entretenido y salvado la vida. Fueron a pedir al corregidor lo mandasen sacar, diciendo que era vivo. El cual no lo quiso creer, diciendo: tan verdad es esto, como estas aves vuelan, que las estaban asando a la lumbre, y dicha la palabra, volaron del asador por la puerta fuera y fue publicado el milagro. El dicho mancebo fue sacado con mucha honra, y convencida la moza del delito, fue puesta en su lugar; y de estas aves se conserva la casta en la dicha iglesia en una jaula, y de las plumas se da a los peregrinos y pasajeros que las piden. Crían de siete en siete años otro gallo y gallina ad perpetuam rei memoriam. Frontero de la iglesia está un buen hospital, así para enfermos como para los pasajeros, y fuera de la ciudad se ha fundado un monasterio de Franciscos de poco tiempo acá, que mandó fabricar el obispo Fresneda de Córdoba, confesor que fue de Su Majestad; el cual siendo nombrado arzobispo de Zaragoza, yendo su camino para tomar posesión, como hubo llegado en su monasterio y ciudad donde era nascido, adoleció y murió sin llegar a Zaragoza, y queda enterrado en el dicho monasterio, que fundó de su orden, donde tiene su capilla. La ciudad tiene corregidor y regidores y jurados, que hacen ayuntamiento. La comarca es abundante de mucha fruta y pan. Los vinos son tintos y groseros, aunque se hayan algunos claretes no tan espesos. Tiene mucha caza y pesca por los ríos que pasan en la comarca.

Martes, a seis de octubre comió Su Majestad temprano y partió de Santo Domingo a la una, y la compañía salió con él dos leguas, y de allí tomó Su Majestad el camino para un monasterio de Jerónimos, a mano izquierda, que se dice la Estrella…”.

Jornada de Tarazona hecha por Felipe II en 1592 pasando por Segovia, Valladolid, Palencia, Burgos, Logroño, Pamplona y Tudela recopilada por Enrique Cock, arquero de Su Majestad, notario y escribano público, Madrid, Imprenta de M. Tello, 1879.

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