Gustavo Bueno, 1924-2016

Gustavo Bueno, 1924-2016

(El texto que a continuación se transcribe fue elaborado y pronunciado por el autor de este blog el 1 de mayo de 2012 con motivo del pregón de fiestas ofrecido por Gustavo Bueno)

No afirmamos nada extraño, ni faltamos a la verdad, si decimos que D. Gustavo Bueno Martínez es uno de los filósofos españoles más importantes del último medio siglo. Variadas e interesantes han sido sus aportaciones filosóficas, destacando sin duda su sistema conocido como materialismo filosófico, en el que se incluye su teoría del cierre categorial. Su obra y pensamiento han sido objeto de congresos, artículos, libros y tesis doctorales en España y fuera de nuestras fronteras.

El profesor Bueno nació en el Camino de Santiago a su paso por esta ciudad el 1 de septiembre de 1924. Su padre, D. Gustavo, así conocido por todos, fue de aquellos profesionales a tiempo completo que elevaron la medicina a cotas excepcionales a pesar de los precarios medios con los que, por lo general, se contaba en las primeras décadas del siglo XX. Formó parte de esa generación de médicos humanistas que ejercieron durante años en muchas ciudades y no pocos pueblos, médicos que, tras largas jornadas, aún tenían tiempo para escribir textos científicos sólidos y fundados. Su abuelo, D. Santos, también fue médico calceatense y descendía de una familia de organeros y relojeros de origen francés afincada en la ciudad. Hay que señalar que, a pesar de ese ambiente médico, D. Gustavo Bueno se decantó por las letras yéndose a estudiar Derecho y Filosofía y Letras a Zaragoza.

D. Gustavo Bueno siempre destaca que en la Facultad de Filosofía y Letras tuvo la suerte de recibir el magisterio de D. Eugenio Frutos, una isla filosófica en el país, y que contó con compañeros como Constantino Láscaris, Félix Monje o Fernando Lázaro Carreter, con el que también coincidiría en Salamanca, esta vez como docentes. En 1945 terminó su carrera en Madrid rodeado de curas, como él mismo señala, lo que le supuso un baño de tomismo. Dos años después, en 1947, leía su tesis doctoral.

Concluida la fase formativa y durante la década de los años 50 permaneció en Salamanca, siendo catedrático del Instituto de Secundaria. Allí conocería, entre otros personajes hoy ilustres, a Tierno Galván que, a modo de anécdota hay que señalar que tradujo con éxito el Tractatus de Wittgenstein que D. Gustavo Bueno le había dado a conocer. En su estancia salmantina publicó varios libros de texto, entre ellos Nociones de filosofía, en los que su lucidez y sapiencia trabajarían para esquivar la censura del Ministerio de Educación encriptando los mensajes que en realidad deseaba transmitir. Con respecto a aquella enseñanza secundaria, en 1973 D. Gustavo Bueno señalaría que “la situación de la Filosofía y de la Ciencia en España se deriva inmediata y directamente de la situación existente en la enseñanza media”, quizás hoy afirmaría lo mismo.

Un paso fundamental en su trayectoria intelectual y personal será su traslado a Asturias. En el año 1960 lograría la cátedra de Fundamentos de Filosofía de la Universidad de Oviedo, en la que permaneció hasta 1998. Según cuenta él mismo, su toma de posesión como catedrático la realizó en un café en presencia del secretario de la Universidad, de un bedel y de un librero. El 26 de octubre de 1998 impartía su última clase en las escaleras de la facultad, acontecimiento que, sin duda alguna, quedará en los anales de la vetusta universidad de Vetusta. Durante este período universitario escribió una de sus obras fundamentales, Ensayos materialistas, de 1972, con la que comenzó a dar a conocer su ontología materialista.

Su incansable labor intelectual prosigue en la actualidad a través de la Fundación Gustavo Bueno, creada hace catorce años, importante foro de pensamiento y reflexión humanística en el que la filosofía, como no podía ser de otra manera, es el tronco principal, sin desdeñar otros estudios centrados en las ciencias humanas o en la teoría de la ciencia.

Quizás no sea este el momento para detallar el larguísimo acervo bibliográfico de D. Gustavo Bueno, de más de 30 libros y 200 artículos, no obstante es necesario señalar que en los últimos tiempos su sistema se ha ampliado a otros ámbitos más allá de la ontología o la teoría del cierre categorial. Como consecuencia de ello han visto la luz una serie de obras que han despertado mucho interés y han acercado al lector no filósofo el cuerpo doctrinal de D. Gustavo. Algunas han ocasionado cierta polémica, pues en ellas se tratan asuntos repletos de tabúes que sólo personas como D. Gustavo Bueno son capaces de desentrañar y desenmascarar. Son títulos como España frente a Europa, El mito de la cultura, Telebasura y democracia, El mito de la izquierda o El mito de la derecha. El éxito de estos libros también ha venido dado por el interés o curiosidad que despierta en muchos el análisis de las cosas de nuestro tiempo realizado por un eminente y a veces mediático filósofo.

D. Gustavo Bueno es quizás un inconformista, un realista, o un materialista filosófico, pero lo que sí es seguro es que es un buen y entrañable calceatense siempre bien recibido y querido en su ciudad. Terminemos con unas palabras suyas:

“La filosofía es mundana y del presente. En la vida cotidiana es casi imposible decir una palabra sin filosofar”.

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