Fototeca 6: ‘La gaita y el tamboril’ alrededor de 1920

Fototeca 6: ‘La gaita y el tamboril’ alrededor de 1920

A lo largo de la historia las fiestas dedicadas a Santo Domingo de la Calzada han evolucionado de acuerdo con los tiempos añadiéndose o modificándose varios de sus actos. Quizás uno de los más antiguos y que menos ha cambiado sea el pintado o marcado de las jóvenes que el día 11 de mayo participan en la procesión del Pan del Santo. El acto se realiza cada 25 de abril y en él los miembros de la Cofradía del Santo señalan con ‘azulete’ a cada una de las jóvenes acudiendo a sus domicilios particulares.

La fotografía que protagoniza este artículo fue tomada junto a la cabecera de la catedral por el fotógrafo Jesús Muro, con estudio abierto en la calle Mayor de la ciudad. Fue realizada en la década de 1920, quizás en 1924, año en el que filmó una excepcional película que plasmó los momentos más importantes de las fiestas calceatenses. Es de gran calidad y a día de hoy es la más antigua que se conserva del conocido popularmente como ‘día de la gaita’.

La imagen recoge el marcado de una niña por parte de un miembro de la cofradía, posiblemente su prior, con un plumero. Hay que indicar que entonces no se utilizaba el azulete, sino que las jóvenes eran marcadas con tinta o hasta con grasa de carro. En su mano izquierda el cofrade lleva un papel, quizás con los nombres de las chicas que debían ser pintadas. Llama la atención la postura un tanto forzada y teatral de los tres protagonistas principales, el hombre, la niña y el niño que está situado tras ella en ademán de pintarla. Responde sin duda a la colocación ordenada por el fotógrafo y al excesivo tiempo de exposición necesario para obtener una toma de calidad.

Por otro lado destacan en segundo plano los demás cofrades, fácilmente identificados por su vestimenta elegante y arreglada acorde con la ocasión. Entre ellos también se pueden ver al tamborilero y al gaitero, situado este tras la niña. Junto a él uno de los miembros de la cofradía sostiene el recipiente de cobre que contiene el tinte. Es especialmente interesante la presencia de numerosos niños procedentes de la cercana escuela para participar en el pintado y en la foto. Muchos, entre ellos los dos protagonistas, tienen puesta la bata. De entre todos se puede destacar a uno de los situados a la derecha de la imagen, pues es el único que porta un plumero en la mano con clara intención de acercarse a pintar. Es una muestra de que ya hace un siglo esta fiesta tan singular estaba protagonizada por los niños.

Esta fotografía es un documento fundamental para la historia de las fiestas del Santo por su gran calidad y la información que nos ofrece. Solo faltaría lograr la identificación de las personas que en ella aparecen.

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