El nacimiento de Santo Domingo de la Calzada

El nacimiento de Santo Domingo de la Calzada

Durante el año 2019 se está celebrando el milenario del nacimiento de Santo Domingo de la Calzada, sin embargo este santo jacobeo no nació hace mil años. La atribución de noventa años en el momento de su muerte, y por tanto la consideración de 1019 como el de su nacimiento, tiene su origen en la hagiografía escrita por fray Luis de la Vega en 1606. En ella el fraile jerónimo le asignó a este santo dicha edad sin una base histórica. Ya entonces la liturgia cristiana señalaba como fecha de su fallecimiento la del 12 de mayo de 1109.

Una de las discusiones historiográficas más interesantes relacionadas con el Santo, ha sido y sigue siendo la referida al lugar en el que nació. Los biógrafos más antiguos, especialmente José González de Tejada, se empeñaron en el asunto insistiendo en su españolidad y en su origen viloriano. Este autor rebatió con tesón en su gran obra publicada en 1702 las hipótesis que hablaban del origen extranjero de Santo Domingo. Es un aspecto que, desde el punto de vista estrictamente histórico se encuentra aún abierto, aunque la tradición hace tiempo que lo dejó cerrado a favor de la localidad burgalesa. No obstante, acerca de la fecha de su nacimiento, a pesar de encontrarse íntimamente ligada, no ha habido tantos pronunciamientos.

Todo parece indicar que fue Luis de la Vega, fraile jerónimo del convento de La Estrella, situado en la villa de San Asensio, quien atribuyó por primera vez la edad de noventa años a Santo Domingo de la Calzada. En 1606 publicó la hagiografía titulada Historia de la vida y milagros de Santo Domingo de la Calçada. En su capítulo XXIII abordó este asunto, y en él destacó que fue Dios quien le dio a Santo Domingo una vida excepcionalmente larga como signo de virtud cristiana y de santidad. En concreto, escribió lo siguiente:

            “No hacen mencion los que han escrito algo deste santo de los años que determinadamente vivio, pero de lo que del dizen se colige muy claro, aver sido mucho: porque supuesto que todos, o los mas convienen en que vivio en el desierto del Fagal, donde ahora esta su cuerpo, y la ciudad de la Calçada, sesenta años, ahora sea contado los que gastó tambien en la fabrica de la puente, y hospital, ahora solos los que vivio despues de acabadas estas obras, son a la cuenta noventa y mas los que tuvo el santo de vida: porque bien se puede pensar, que quando anduvo pidiendo el habito de San Benito, en San Millan y Balvanera, tendria por lo menos veynte años, otros cinco gastó despues en la ermita que diximos de la Bureva, y otros cinco, poco mas, o menos anduvo en compañía de San Gregorio: estos son treinta, que juntos con los sesenta que despues vivio, son noventa”.

Este párrafo ofrece una interesante información, porque fray Luis de la Vega señaló en él que con anterioridad a su libro los hagiógrafos de Santo Domingo de la Calzada no habían dicho nada sobre la fecha de su nacimiento. Es una muestra de que era de difícil determinación, pero también del escaso interés que tuvieron los autores previos por destacar datos biográficos desconocidos que nada aportaban a la vida virtuosa y cristiana del Santo. Por tanto, todo parece indicar que fray Luis de la Vega fue el primer autor en aventurarse a asignar una edad a Santo Domingo. Y para ello elaboró una teoría propia y muy singular. En concreto, partió de la idea de que el Santo vivió en las tierras del Oja durante sesenta años, lo que coincide con dos generaciones, dando por sentado este dato sin mayor indagación, ni otros argumentos. Pero para dar con la edad definitiva, no hizo otra cosa que especular sobre los años que pudo permanecer previamente junto a sus padres y con San Gregorio Ostiense. Estimó que fueron treinta, es decir, su período de juventud, con lo que la suma de estas tres décadas juveniles con los sesenta años que dice estuvo en las riberas del Oja, le dio como resultado los noventa años de edad. Es evidente que se trata de una cifra arbitraria que ni él mismo fue capaz de reafirmar, pues en su texto señaló que fueron “noventa y mas” los años que vivió, si bien al final se quedó con la cifra redonda.

No es necesario señalar que las anteriores conclusiones de fray Luis de la Vega carecen de rigor científico e histórico, pero es que el fraile no tuvo la intención de dar con una edad exacta. En realidad, al atribuir al Santo esa extraordinaria vejez, lo que pretendió fue equipararlo con los primeros santos de la cristiandad agraciados por Dios con la longevidad, la cual les sirvió para conocer a los discípulos de Jesús, y gracias a ello poder divulgar los evangelios escritos por los apóstoles. El mismo fray Luis de la Vega se encargó de explicarlo, mencionando como ejemplo a los ancianos San Dionisio Areopagita, San Cuadrato, San Hermes o San Policarpo. En definitiva, el fraile jerónimo señaló que Dios quiso que muchos hombres insignes tocados por la santidad viviesen largo tiempo para bien de la Iglesia y provecho de los hombres, incluyendo ahí a Santo Domingo de la Calzada. También le sirvió a De la Vega para hacer una defensa teológica del ayuno y la abstinencia, practicadas sin duda por el santo calceatense, las cuales, junto con el trato del cuerpo con rigor, habrían sido las causas de su buena salud y de su ancianidad, a lo que habría que sumar la ayuda directa de Dios.

Vista la posterior tradición biográfica dedicada a nuestro Santo, hay que decir que la teoría de fray Luis de la Vega triunfó absolutamente debido a su consistencia religiosa y devocional, aunque no histórica. Tan es así que el año de 1019 quedó desde entonces fijado como el del nacimiento de Santo Domingo de la Calzada.

Pero la intención de fray Luis de la Vega no fue hacer una biografía detallada de un personaje histórico, tal y como se entiende hoy, sino elaborar un texto hagiográfico destinado en exclusiva al fomento de la devoción a Santo Domingo de la Calzada. Para él lo prioritario fue destacar sus milagros, sus valores cristianos y mostrar su larga vida caritativa y ejemplar. Los datos históricos ofrecidos en este tipo de obras son una cuestión secundaria que cede y está al servicio del magisterio cristiano del biografiado. Por tanto, la lectura en estricta clave histórica de los datos ofrecidos por De la Vega, no puede llevarnos sino al error, pues nuestro autor solo quiso resaltar la longevidad del Santo como una virtud cristiana.

Habrá que esperar a la publicación de los resultados del análisis forense realizado a los restos de Santo Domingo para saber la edad exacta a la que murió. El pasado 28 de febrero de 2019 fueron sacados de su tumba y analizados por un profesional. El 8 de abril se depositaron en una nueva arca y se adelantaron algunas conclusiones. De la información ofrecida en dicho acto se deduce que nuestro santo murió en plena juventud.

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