El antiguo palacio de los Tejada o «Casa de los Cirujeda»

El antiguo palacio de los Tejada o «Casa de los Cirujeda»

La familia Tejada fue una de las más relevantes estirpes de la ciudad durante los cerca de tres siglos que permaneció en ella. Los Tejada calceatenses fueron una rama del linaje originario de los Cameros, residiendo en Santo Domingo de la Calzada desde el primer tercio del siglo XVII hasta la primera mitad del siglo XX.

Durante el Antiguo Régimen sus miembros fueron importantes hacendados de condición noble con presencia en las instituciones locales. Lorenzo de Tejada fue el primero de ellos y ocupó una regiduría perpetua de la ciudad. En el cargo continuaron sus descendientes hasta la abolición de los regidores perpetuos con la Constitución de 1812. Entre ellos destacó el científico y político Miguel Antonio de Tejada, nieto de aquel, que recibió a Jovellanos en su visita a la ciudad de mayo de 1795. Además fue alcalde constitucional de la ciudad en 1820. Avanzado el siglo XIX, varios miembros de la familia comenzaron larga una carrera política. Por ejemplo Ricardo de Tejada, hijo del anterior, llegaría a diputado nacional. Durante las primeras décadas del siglo los Tejada militaron en el liberalismo progresista, pero a finales del siglo XIX derivaron hacia un liberalismo de corte bastante más moderado cuyo mejor representante fue el senador Juan Bautista de Tejada. Finalmente terminaron militando en el conservadurismo.

La primera casa familiar aún se conserva en la actualidad y es la conocida hoy como “de los Cirujeda”. Está ubicada en el número 45 de la calle Mayor y destaca por ser uno de los palacios más importantes y mejor conservados de la ciudad.

A finales de 1631 se estaba concluyendo, pues el 2 de diciembre de ese año Lorenzo de Tejada y Vallejo, teniente corregidor de la ciudad y alguacil mayor perpetuo, contrataba la realización de las rejas y balcones para dicha casa situada en la entonces denominada calle de la Rúa. Hoy se trata de uno de los edificios civiles más significativos y completos del casco histórico calceatense, y un maravilloso ejemplo de arquitectura cortesana y nobiliar cuya factura se atribuyó por José Manuel Ramírez Martínez al cantero Pedro Ezquerra de Rozas.

El edificio responde a un sobrio pero elegante estilo barroco. La fachada está enmarcada por sencillas pilastras y se divide en tres plantas separadas mediante cornisas molduradas. En el piso noble abren dos balcones volados que conservan la rejería de la época. En el centro se encuentra el escudo familiar. Sobre todo ello vuela una cornisa decorada con dentículos y apoyada sobre ménsulas. En el segundo piso se abren tres ventanas molduradas. Remata el conjunto un monumental alero doble de madera con canes y florones tallados.

El acceso al edificio da a un zaguán que conserva los guijarros del suelo tan característicos en la ciudad. Da paso mediante columnas a una gran escalera cubierta por una espectacular cúpula sobre pechinas, con decoración a base de yeserías y pintada de manera un tanto ingenua por manos no muy diestras, en un marcado estilo popular.

El piso noble del edificio conserva en la que fue su estancia principal unas singulares e interesantes pinturas murales que pudieron pintarse en pleno siglo XIX.

La casa es conocida en la actualidad como “de los Cirujeda” por haber residido en ella dicha familia desde los inicios del siglo XIX hasta las primeras décadas del XX. Fue una familia de farmacéuticos muy conocida en la ciudad que ubicó en la planta baja la botica. Con posterioridad el edificio sería subdividido en varias viviendas, pasando a ser una casa de vecindad.

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