El Almuerzo del Santo, el almuerzo de los pobres

El Almuerzo del Santo, el almuerzo de los pobres

Cada 12 de mayo, a las seis de la mañana, se celebra uno de los actos más característicos de las Fiestas del Santo, la misa y posterior reparto del conocido como Almuerzo del Santo.

La tradición viene repitiendo que se realiza en recuerdo del alimento que Santo Domingo de la Calzada daba a los peregrinos, sin embargo el origen de este almuerzo posiblemente no haya que remontarlo a aquellos tiempos medievales, ni a la actividad benefactora ejercida por el Santo. En realidad, el potaje a base de garbanzos repartido el día de su festividad, está relacionado con la obligación caritativa que toda cofradía, entre ellas la de Santo Domingo de la Calzada, debía cumplir por lo menos una vez al año, pues las cofradías siempre han tenido entre sus deberes el de atender de alguna manera a los pobres y necesitados.

En nuestra ciudad, tal y como lo confirma un documento de 1770 conservado en el Archivo Histórico Nacional, todas las cofradías repartían limosna o una comida para los pobres el día de su respectiva festividad y después de un oficio religioso. En concreto las que daban una limosna eran las cofradías de la Vera Cruz, Dulce Nombre de Jesús, Santa Lucía, San Crispín, San Sebastián, Santa Cristina y San Hipólito, San Antonio de Padua, San Pedro y Nuestra Señora de la Concepción. Por otro lado las que preparaban una comida para los pobres eran las de Nuestra Señora de las Abejas, Nuestra Señora de Valvanera, San Andrés y Santiago, y la de las Antorchas y Santa Catalina. Entre estas últimas se encontraba también la cofradía de Santo Domingo de la Calzada, la cual, según ese documento, daba “un almuerzo a los pobres la mañana del día del Patrón en el Santo Hospital”, siendo su coste el de 300 reales.

A finales del siglo XVIII el número de pobres y menesterosos que había en la ciudad era considerable, lo que motivó la apertura en 1787 de una Casa de Misericordia en la que recogerlos, dándoles a su vez trabajo en la Real fábrica de telas de José Antonio Pérez Íñigo.

Un hecho fundamental propició la desaparición en nuestra ciudad de esa costumbre de entregar comida a los pobres. Fue la disolución a finales del siglo XVIII de gran parte de las cofradías calceatenses, y en particular de todas las que repartían alimentos, excepto la cofradía de Santo Domingo de la Calzada. Por tanto, ésta fue la única que pudo continuar con esta asentada tradición, dando cada año su almuerzo a los pobres en la mañana del 12 de mayo.

En un momento que hoy no es posible determinar, posiblemente ya avanzado el siglo XIX, la cofradía de Santo Domingo de la Calzada dejó de dar exclusivamente a los pobres dicho almuerzo, quizás por la disminución del número de estos. Ello trajo la transformación de esta obligación, convirtiéndose en una entrega a la población en general. Con ello se perdió su original significado vinculado a la actividad caritativa de las cofradías, uniéndose incorrectamente a la caridad de Santo Domingo de la Calzada. En realidad, en nuestras fiestas ya existe una ceremonia que representa la caridad del Santo, es la solemne y bella Procesión del Pan del Santo.

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