Dos proyectos frustrados de principios del siglo XX: el tren Logroño-Burgos y el aeródromo militar

Dos proyectos frustrados de principios del siglo XX: el tren Logroño-Burgos y el aeródromo militar

EL FERROCARRIL LOGROÑO-BURGOS
En el mes de junio de 1916, unos días antes de la inauguración de la línea Haro-Santo Domingo de la Calzada-Ezcaray, se celebró en la Diputación de Burgos una importante reunión a la que acudieron variadas personalidades interesadas en el trazado de una línea férrea que uniese Logroño y Burgos. En concreto acudieron los alcaldes de las ciudades de Burgos, señor Almuzara, y Logroño, señor Íñiguez. Presidía el presidente de la aquella Diputación, señor Villarán y acompañaban el señor Dorao, vicepresidente de la Comisión Provincial de Burgos; el señor Dorronsoro, presidente de la Cámara de Comercio burgalesa; el señor Mingo, diputado por el distrito de Belorado; el señor Tena, secretario de la Diputación; el señor Corral, alcalde de Belorado; el señor Gómez Sagastuy, secretario del Ayuntamiento de Santo Domingo de la Calzada; el señor Pérez Martiñán, médico de Alesanco; el señor Alonso, alcalde de Nájera; y el señor Maguregui, presidente de la Cámara de Comercio logroñesa. También acudió el ilustre najerino Constantino Garrán, miembro de una comisión creada al efecto, el cual se encargó de explicar el asunto y realizar la crónica para el diario La Rioja.

El presidente de la Diputación de Burgos señaló que había convocado la reunión a iniciativa del alcalde de Santo Domingo de la Calzada, y solicitaba ser informado de un tema desconocido para esa entidad. Garrán informó que los recientes fallecimientos de los alcaldes de Belorado y Santo Domingo de la Calzada, miembros con él de una comisión creada para fomentar esta obra, había provocado que él tuviera toda la información. Así, indicó que hacía doce años que se habían comenzado las diligencias oportunas en las que se implicaron las dos Diputaciones provinciales y numerosos municipios. Ponía a disposición de esta junta la información, proponiendo acogerse a la nueva legalidad sobre ferrocarriles. El secretario calceatense, señor Gómez Sagastuy, instó a que los diferentes distritos hiciesen lo posible en el Congreso de los Diputados para conseguir que la línea fuese incluida en el plan de ferrocarriles secundarios o estratégicos. Aludió a las facilidades que aportaban las leyes de 26 de marzo de 1908 y 23 de febrero de 1912, señalando que su inclusión evitaría grandes desembolsos por parte de las localidades implicadas. Los señores Dorao, Íñiguez, Tena y Almuzara se mostraron conformes con Gómez Sagastuy. Por su parte Garrán propuso que se consultara con Miguel Villanueva y Amós Salvador si veían factible el que se incluyese la línea dentro del plan de ferrocarriles sin tener que hacer proyecto previo, del cual en realidad se carecía. Gómez Sagastuy informó de que la línea Haro-Ezcaray se había integrado sin ese previo proyecto técnico. Además Garrán estimaba que se debería incluir dentro de los ferrocarriles estratégicos, pues unido a la línea prevista que desde Logroño se dirigía a Pamplona y a la frontera, serviría de conexión con Europa en caso de guerra. Tras este razonamiento el señor Maguregui y el presidente de la Diputación de Burgos se mostraron también conformes con todo lo hablado. Finalmente se acordó formar una comisión gestora ejecutiva que estudiase las leyes vigentes sobre ferrocarriles secundarios y estratégicos, que se visitase a Miguel Villanueva en Santo Domingo de la Calzada y a Amós Salvador en Logroño para pedirles que hiciesen valer su influencia, y que se hiciese una solicitud para presentar en los Ministerios de Guerra y Fomento.

UN AERÓDROMO MILITAR EN LA CIUDAD
De acuerdo con el tamaño de Santo Domingo de la Calzada y la evolución de las comunicaciones, hoy resulta descabellado pensar que la ciudad pudo tener su aeropuerto. En 1923, cuando aún quizás no se preveía la trascendencia e importancia que llegaría a tener este medio de transporte, se planteó la posibilidad de construir en esta llanura del Oja uno de carácter militar.

El 29 de julio de 1923 visitaba Santo Domingo de la Calzada una comisión militar para tratar con el ayuntamiento la posible instalación de un campo de aviación. La comisión, que vio con mucho interés el proyecto, indicó que era necesario disponer de un terreno de unas doce hectáreas. La corporación calceatense vio el proyecto como muy interesante y, vistos algunos lugares, en la sesión municipal del 8 de agosto se aprobaba invitar de nuevo a la comisión con el fin de que visitasen diversos parajes locales donde se podría ubicar el aeródromo. El proyecto parecía tener visos de seguir adelante, pues días después, en la sesión de 31 de agosto, se informaba de que el General Jefe de la Sección Aeronáutica Militar se había complacido por el entusiasmo local por establecer el aeródromo militar en el término municipal. También se señalaba que en unos días tres aviones llegarían para elegir el sitio oportuno. En la sesión de 13 de noviembre se informaba del anuncio por dicha Sección Militar de la llegada de dichos aviones.

Sin embargo, lo que parecía un proyecto que podía llegar a buen fin tuvo un gran escollo que a la larga resultó insalvable, el interés de los ayuntamientos de Miranda de Ebro y de Logroño por instalar también un campo de aviación en sus términos. Sin duda el problema era grave, no en vano se trataba de dos localidades importantes y de mayor tamaño. Logroño tenía a su vez la baza de su capitalidad provincial. El interés y empeño calceatense era fuerte y firme, por lo que el ayuntamiento logroñés aprobaba el 6 de diciembre de 1923 un lugar donde instalar el aeródromo, en concreto en el término de Recajo. Muestra de que las gestiones calceatenses estaban adelantadas son las palabras empleadas en el acuerdo municipal logroñés, el cual decía: se hará necesario proceder con rapidez en el asunto si no se quiere que las dilaciones tengan como consecuencia el que la estación de aviación se lleve a Miranda o a Santo Domingo.

Al parecer los logroñeses procedieron con extrema rapidez, pues fue finalmente Logroño la localidad donde se construyó el aeródromo unos años después. La obra se iniciaba en 1924, inaugurándose el Aeródromo Militar de Recajo el 30 de julio de 1928.

A día de hoy desconocemos la ubicación calceatense que se barajó en aquel momento, si bien la ciudad, situada en una gran llanura, tenía múltiples posibilidades.

(Fotografía: Avión bimotor en el aeródromo de Recajo, año 1936. Copyright: Fernando Pina Rubio)

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